Make your own free website on Tripod.com
Regresar al Indice

:

Toques mágicos

De vez en cuando todos nosotros hacemos una pequeña caricia o damos una palmadita a los caballos. Tocar o acariciar al caballo, puede tener un efecto transformador y calmante. No es aconsejable tocarlo si está muy alterado. Para tocarlo, se adopta una postura pasiva, se utiliza la mano con caricias suaves y lentas por ambos lados, desde la crin, el cuello y los hombros, el lomo hasta la grupa, a ritmos regulares, para que resulten tan agradables como sea posible. Algunos caballos son muy delicados en las orejas mientras a otros incluso puede gustarles que les rasquen su interior.
Otros son delicados en la boca, por lo que hay que tocarlos suavemente en esta zona. Tocarles las encías suele ser muy placentero para ellos.
Tocar los pies de los caballos les da mucha confianza, pues éstos son su medio natural de escape. Al principio estarán muy tensos hasta que gradualmente se irán relajando.
Si el caballo sigue mostrándose tenso, hay que procurar que gire su cabeza hacia la persona y es importante hacerlo hacia los dos lados del caballo y continuar relajando todo el cuerpo. (Wood, 2003)

Acariciar al caballo es una acción que fortalecerá realmente nuestro vínculo con él. Debemos dejar que nuestro caballo se relaje y se sienta cómodo con esta experiencia y disfrutemos del momento. Acariciarlo en la zona entre los ojos tiene mayor efecto que en otras zonas y libera  las endorfinas del cerebro.