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Los caballos salvajes

            El caballo es un animal de huída y no un animal de lucha, el hecho de ser un animal depredado y no depredador ofrece una perspectiva totalmente diferente de la vida. El instinto natural del caballo es huir, es decir, primero correr y después hacerse las preguntas pertinentes acerca de la situación.  Además, las sensaciones y reacciones del caballo, por supuesto, dependerán, en cierto modo de su historia personal y de cómo ha llegado a reaccionar en algunos casos.  (Marks, 2003)

            En cuanto a su comportamiento de manada, se basan en ciertas reglas como la posición que ocupa cada individuo dentro del grupo: su rango. Los machos deben luchar por su posición, las yeguas heredan su rango. El caballo de rango inferior debe apartarse ante el del de rango superior Los caballos descubren enseguida la debilidad de un compañero, así como las debilidades de su domador. Su sistema de jerarquía puede ser aprendido y aprovechado por el hombre. (Diacont, 2003)

            De su observación del comportamiento de la manada, el entrenador de caballos californiano Monty Roberts, conocido por muchos como el “susurrador de caballos de la vida real”, explica que cuando un potro se comporta mal, una de las yeguas mayores le imparte disciplina, y lo hace expulsándolo de la manada y no dejándolo volver hasta que haya demostrado un comportamiento arrepentido, el cual demuestra lamiendo, tascando y bajando la cabeza. (Marks, 2003)

            Es importante que también percibamos el deseo del caballo de afiliarse y de establecer amistades y que comprendamos que el deseo más natural del caballo es vivir en cooperación y no en conflicto. (Marks, 2003)